El dólar oficial cayó 3,7% en lo que va del año, mientras la inflación acumulada ronda el 13%, lo que generó una apreciación real del peso. Consultoras advierten sobre similitudes y diferencias con el período previo a la crisis de 2018.
El tipo de cambio real multilateral (TCRM) se ubicó en niveles comparables a los de 2017, según un informe de la consultora LCG. En aquel año, el dólar a precios actuales equivalía a unos $1524, frente a los $1403 del tipo de cambio oficial actual y los $1487 del contado con liquidación (CCL).
Un informe de Parakeet Capital ubica al TCRM incluso en niveles similares a los de 1997, previos a la crisis de la convertibilidad.
El paralelo con 2017 genera comparaciones con aquel año, que terminó con un récord de déficit de cuenta corriente y desembocó en una crisis cambiaria. Sin embargo, economistas señalaron una diferencia crucial: el excedente de dólares energéticos proveniente de Vaca Muerta ayuda a equilibrar la cuenta corriente incluso con el dólar en $1400.
En 2017, Argentina tenía un déficit energético que derivó en un saldo comercial negativo de más de u$s3200 millones. Actualmente, se espera un superávit energético superior a u$s8000 millones en 2026.
El ministro de Economía, Luis Caputo, rechazó la idea de que el tipo de cambio está atrasado. Afirmó: “Estamos en récord de exportaciones, con el Banco Central teniendo que soportar el dólar. Tiene que comprar más de US$100 millones por día para que no se caiga a $1100, y en pleno shock externo fortísimo”.
El tipo de cambio en torno a los $1400 se sostiene mediante intervenciones del Gobierno: venta de divisas en el mercado spot, operaciones en futuros y absorción de pesos a través de títulos ajustados por el tipo de cambio. Los analistas calificaron al régimen como de flotación sucia.
El cepo cambiario, aunque reducido, sigue vigente. Las empresas no pueden girar dividendos libremente y los individuos mantienen la restricción cruzada. El presidente del BCRA, Santiago Bausili, afirmó que no tiene previsto avanzar en la remoción de esas trabas. “Los movimientos relacionados con el comercio exterior ya están liberados y a eso se sumó desde este año la liberalización para el giro de utilidades a partir de los balances 2025”, explicó. Sobre el atesoramiento de dólares por parte de empresas, sostuvo: “No tenemos previsto hacer cambios. Nos sentimos bastante cómodos con este esquema”.
Con un peso fuerte, industrias que dependían de un tipo de cambio alto para competir quedan expuestas. El Gobierno optó por compensar con una baja de retenciones para trigo, cebada, maíz, girasol, sorgo, soja y la eliminación de los derechos de exportación a la industria automotriz entre julio de 2026 y junio de 2027.
Econviews señaló que los impuestos al comercio exterior representan 1,65% del PBI en Argentina, frente al 1% de Brasil o Uruguay y al 0,3% de Chile y Colombia.
Por el momento, las señales de estrés externo no se materializaron. Econviews estima que la cuenta corriente cerrará 2026 con superávit, luego de un primer trimestre deficitario en u$s1.122 millones. El segundo semestre, con exportaciones energéticas en alza y cosecha gruesa récord, alcanzaría para compensar.
El interrogante de fondo es si el nivel actual del tipo de cambio es el adecuado para la transición del modelo. “Nunca hay que desatender la cuestión cambiaria”, concluyó LCG.
