El presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, afirmó ante periodistas durante su viaje a Brasil y Chile que el caso Koldo es «grave» pero constituye un hecho puntual, y diferenció la respuesta de su Ejecutivo de la que atribuyó al Partido Popular en gestiones anteriores.
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, calificó en privado el caso Koldo como «grave», aunque sostuvo que se trata de un «caso aislado» y no de una corrupción «generalizada» como la que atribuyó al Partido Popular (PP). Así lo transmitió a los periodistas que lo acompañan en su viaje oficial a Brasil y Chile, según recoge el diario El País.
«Lo que hay que hacer es atajarlo y dimensionarlo. Este Gobierno ha hecho mucho a favor de la ejemplaridad en política. No hay corrupción sistémica como con el PP. Aquí, los tiempos de M. Rajoy se han acabado. Nuestra respuesta ha sido contundente y demuestra que nosotros no tenemos nada que ver con lo que hizo el PP. El PP atacaba a los jueces, espiaba a los denunciantes. Utilizó a la policía para investigar a quien denunciaba, como vimos en el caso Kitchen. Nosotros colaboramos con la justicia, no amparamos la corrupción, planteamos una comisión de investigación que el PP no ha apoyado», señaló Sánchez.
El presidente indicó que su partido actuó de forma «contundente» ante la investigación judicial en curso. Como ejemplo mencionó la solicitud de dimisión a José Luis Ábalos, exministro de Fomento y exsecretario de organización del PSOE, por su «responsabilidad política» en el caso. También citó la apertura en el Congreso de una comisión de investigación para revisar todas las contrataciones públicas durante la pandemia.
Sánchez defendió a la presidenta del Congreso, Francina Armengol, al afirmar que «ha dado explicaciones. Su Administración reclamó el dinero. Es el Gobierno del PP el que ha hecho decaer esa reclamación y tendrá que dar explicaciones. Tiene todo mi apoyo».
El líder socialista añadió que «la oposición está en una campaña de intoxicación que pasa incluso por mi mujer. Justo ahora que se cumplen 20 años del bulo del 11-M, vemos que la derecha usa la intoxicación como forma de hacer política».
