miércoles, 20 mayo, 2026

Cadena de bares Jobs ofrece inversión desde u$s8.000 con renta de hasta u$s500 por mes

La cadena de bares de entretenimiento Jobs, del Grupo MIZ, lanzó un esquema de crowdfunding para que inversores pasivos obtengan ganancias mensuales en dólares sin gestionar locales.

La cadena de bares de entretenimiento Jobs, conocida por sus propuestas de bowling, videojuegos retro, pool y el Fono Bar, implementó un modelo de inversión que permite a pequeños y medianos ahorristas participar del negocio y acceder a una renta mensual en dólares sin necesidad de operar locales ni involucrarse en la gestión diaria. La iniciativa pertenece a Julian Mizrahi, creador de Grupo MIZ, compañía que también maneja las marcas Flynn’s y El Destello y que proyecta reunir más de u$s1 millón para financiar nuevas aperturas.

El movimiento se da en un contexto de crecimiento para el segmento de bar-entertainment, que combina gastronomía, juegos y experiencias sociales. Grupo MIZ supera los 40.000 cubiertos mensuales entre todas sus marcas y busca capitalizar la tendencia con nuevos desembarcos en Ramos Mejía y Villa Crespo, además de futuras aperturas fuera de Buenos Aires.

La estrategia se diferencia del sistema de franquicias. En lugar de vender locales para que terceros los administren, Grupo MIZ eligió un esquema de crowdfunding donde los inversores compran participaciones del negocio y cobran utilidades mensuales mientras la empresa mantiene el control total de la operación.

Para la compañía, el principal desafío pasa por mantener estandarizada la experiencia del cliente. Según Mizrahi, conceptos como Jobs requieren una operación compleja y difícil de replicar. «Cuando decimos inversores pasivos hablamos de personas que solamente cobran las utilidades del negocio. Nosotros preferimos conservar el control operativo porque este tipo de locales tiene muchas particularidades y la experiencia del cliente depende muchísimo de cómo se ejecuta cada detalle», explicó Mizrahi en diálogo exclusivo con iProfesional.

Actualmente, el grupo opera distintas propuestas dentro de su portfolio. El local Jobs de Boedo se especializa en juegos clásicos como pool, ping pong y arquería; el de Palermo se enfoca en videojuegos retro y arcades; mientras que la sede de Núñez se convirtió en uno de los fenómenos recientes del sector gracias al ‘Fono Bar’, un concepto de los años 90 donde los clientes se comunican entre mesas mediante teléfonos antiguos, sin usar celulares. La sucursal de Núñez, inaugurada en noviembre del año pasado, tiene capacidad para unas 300 personas e incluye 33 mesas temáticas, pistas de bowling, minigolf, tejo de aire y una pista gigante de Scalextric de 370 metros.

Cómo funciona el crowdfunding gastronómico

El esquema diseñado por Grupo MIZ funciona mediante la compra de ‘puntos’, equivalentes a una participación proporcional en cada local. La inversión mínima es de u$s8.000 y las ganancias se distribuyen mensualmente. Según explicó Mizrahi, quien invierta el ticket mínimo puede esperar ingresos estimados de entre u$s300 y u$s500 por mes en un escenario promedio. El plazo de recupero proyectado se ubica entre 18 y 24 meses y el margen neto promedio de los locales ronda entre el 18% y el 23%.

Antes de ingresar, los inversores reciben información financiera sobre la valuación del negocio y el porcentaje de participación. Luego, como socios, acceden mensualmente a reportes detallados sobre el desempeño de cada unidad. «Lo que mostramos es cómo se justifica el valor del puntaje y cuál es la lógica económica detrás del negocio. Después cada inversor recibe un estado de resultados mensual con el rendimiento total del local y el impacto concreto de su participación», detalló el fundador de Grupo MIZ.

La propuesta está diseñada para inversores pasivos que aportan capital pero no intervienen en decisiones operativas, comerciales ni estratégicas. «El gran beneficio para cierto perfil de inversor es que no le ocupa tiempo. Puede participar del crecimiento del negocio sin involucrarse en la operación diaria», indicó Mizrahi.

Otro punto central del sistema es la posibilidad de salida. Grupo MIZ asegura que los socios pueden vender sus puntos cuando quieran, ya sea transfiriéndolos a terceros o revendiéndolos al grupo, que se compromete a recomprarlos.

La compañía planea recaudar aproximadamente u$s1,2 millones durante este año y ya tendría cubierto el 60% del capital necesario para tres nuevas aperturas. Parte de esos fondos se destinarán a un nuevo Jobs Bar en Ramos Mejía y a la renovación total de Flynn’s en Villa Crespo bajo formato ‘Ruin Bar’, inspirado en bares alternativos europeos. Además, Grupo MIZ analiza expandirse al interior del país y mantiene conversaciones con un shopping de Santa Fe para abrir una nueva sede.

El crecimiento de la empresa incluye la incorporación como gerente general y socio de Raimundo Gorkin, ejecutivo con experiencia en Panera Rosa y Pani. Mientras muchas cadenas gastronómicas continúan apostando a franquicias, Grupo MIZ intenta instalar una lógica diferente: transformar bares de entretenimiento en activos de inversión para pequeños y medianos ahorristas que buscan renta mensual en dólares.

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