La empresa Alijor, propietaria de la marca La Salteña, atraviesa una grave situación financiera que afecta a 180 trabajadores en Garín. El STIA denuncia desinversión y mala gestión, y propone una nueva administración para salvar las fuentes laborales.
El Sindicato de Trabajadores de Industrias de la Alimentación (STIA) emitió un comunicado en el que responsabiliza a la conducción de la empresa Alijor, ubicada en Garín, por la crisis financiera que afecta a 180 familias. Los trabajadores perciben sus haberes de forma parcial y fuera de término desde finales de 2024.
Alijor, dueña de marcas de consumo masivo como La Salteña, arrastra un historial de conflictividad que se profundizó en el último año. Para el gremio, la situación no solo responde al contexto económico, sino a años de desinversión y malas decisiones de gestión.
La planta, que hace una década empleaba a más de 320 personas, redujo su plantilla a casi la mitad. En los últimos dos años se registraron múltiples paros: siete días en noviembre de 2023 por atrasos salariales; doce días en diciembre de 2024 por pagos en cuotas; y dos semanas en enero de 2025 por impago de sueldos, aguinaldo y vacaciones. En esa ocasión, los dueños amenazaron con el cierre definitivo, pero cedieron tras la presión gremial.
El STIA señala que, tras casi 20 audiencias en el Ministerio de Trabajo sin resultados, las vías administrativas están agotadas. Ante esto, propone la continuidad productiva bajo una nueva administración, ya sea mediante la venta de la firma o el ingreso de un socio capitalista que aporte fondos y gestión.
El sindicato exige tres puntos innegociables: pago inmediato y total de los haberes adeudados, garantía de continuidad laboral para los 180 operarios, y creación de una mesa de seguimiento tripartita con empresa, gremio y Estado.
El conflicto en Alijor se suma a otros frentes abiertos por el STIA en empresas como Mondelez, Georgalos y Lamb Weston, en el marco de la crisis de la industria alimenticia.
