El ministro de Economía busca reactivar la actividad económica con una serie de iniciativas, mientras los indicadores de abril muestran resultados mixtos y persisten dudas sobre la recuperación.
Luis Caputo está convencido de que la recuperación de la economía se concretará recién a partir de junio. Así lo manifestó públicamente el domingo por la noche en televisión, aunque evitó utilizar la expresión “brotes verdes para el segundo semestre”, que quedó como meme durante la administración Macri.
Los registros de la economía real vienen siendo débiles, incluso aquellos ya conocidos de abril: recaudación, venta y producción de autos, siderurgia y construcción continúan en números rojos. El índice de confianza del consumidor y la confianza en el Gobierno, publicados por la Universidad Di Tella, mostraron una tendencia negativa.
Caputo debe cumplir con el mandato de cualquier ministro de Economía: transmitir confianza a empresarios y a la sociedad de que se avecina una mejora sustancial de la actividad. En un contexto de caída de la imagen del Gobierno, agravada por el “caso Adorni”, el esfuerzo se redobla.
El Gobierno necesita que la actividad comience a mostrar números positivos. Así como el “mercado” demanda robustez en las reservas del Banco Central para el pago de vencimientos de deuda, también pide que la economía real muestre una tendencia alcista, lo que sería señal de que Javier Milei podría ganar la reelección el próximo año.
En las últimas semanas, el Ejecutivo tomó diversas iniciativas para mejorar el panorama, pese a su perfil libertario y su postura contraria a intervenir en la economía. Entre ellas, se destacó el mejoramiento de más de 2.500 kilómetros de rutas nacionales en Córdoba, Santa Fe, Buenos Aires, La Pampa y San Luis, para mejorar conectividad y seguridad en vías clave para la logística, el turismo y el comercio.
Sin embargo, el último informe de la Fundación Capital, dirigida por Martín Redrado, expresó dudas: “Los primeros registros de abril vuelven a generar ciertas dudas”. Redrado y Carlos Pérez señalaron que “hacia delante, no se evidencian claros drivers de crecimiento, con la política económica presentando un sesgo contractivo”.
Los economistas indicaron que los aumentos salariales continúan por debajo de la inflación, con las autoridades fijando un techo del 2% mensual a las paritarias, que promediaron aumentos del 2,4% mensual en el primer cuatrimestre frente a un IPC del 3%. Además, respecto a la revitalización del crédito a las familias, Redrado opinó que “el impacto sería acotado dada la baja demanda de financiamiento por parte de las empresas y la elevada morosidad de los hogares”.
La Fundación Capital considera que las inversiones en minería y petróleo pueden ser útiles, pero a largo plazo. “En definitiva, la magra evolución de la economía en el comienzo del año y sin claros drivers de crecimiento hacia delante obligan a revisar las proyecciones sectoriales. El 2026 presentaría un crecimiento económico del 2% interanual, muy modesto”, concluyeron Redrado y Pérez.
“En este marco, será clave monitorear si la política económica logra un equilibrio entre crecimiento económico y mayor estabilidad (tasas de interés que impulsen el crédito, acumulación de reservas internacionales, pauta salarial menos estricta). De todos modos, la heterogeneidad sectorial se sostiene, resaltando la necesidad de una agenda más amplia”, enfatizaron.
