El caso Koldo y la amnistía generan tensiones internas en el partido socialista, mientras el PP intensifica sus críticas.
El presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, enfrenta una de las situaciones más complejas desde que recuperó la Secretaría General del PSOE en 2018. El denominado caso Koldo, sumado a la amnistía negociada con Carles Puigdemont, ha abierto múltiples frentes de conflicto: con la derecha, con sectores disidentes del propio partido y con el independentismo catalán.
El Partido Popular (PP) ha elevado el tono de sus críticas, llegando a calificar a Sánchez como “el líder de una organización criminal”. En el PSOE, sin embargo, rechazan estas acusaciones, aunque reconocen que la situación interna es delicada. “Hay que dejar de hacer goles en nuestra meta”, admiten fuentes de Ferraz, en referencia a la crisis que afecta también a Sumar y Podemos.
El exministro José Luis Ábalos, hasta ahora considerado un aliado leal de Sánchez, ha sido uno de los puntos más sensibles. Ábalos tildó al presidente de “populista justiciero” y advirtió que el secretario de Organización del PSOE, Santos Cerdán, estaría en su misma situación. La preocupación en el partido se centra en cuántos dirigentes podrían verse implicados en la trama a partir de las declaraciones de Ábalos.
“Ábalos puede hablar y, aún diciendo mentiras, tiene en sus manos las chances de hacer mucho daño”, concluye una fuente socialista consultada, que observa con inquietud el desenlace de esta crisis.
