El récord exportador de petróleo no logra compensar el costo de los barcos de GNL necesarios por la alta demanda invernal, mientras economistas advierten sobre fallas en el esquema de retenciones y la falta de infraestructura.
Pese al optimismo oficial por el boom de Vaca Muerta y las exportaciones petroleras, economistas advierten que la suba internacional del crudo podría generar un problema fiscal para Argentina. El costo de los barcos para importar gas licuado de petróleo, necesario por el aumento de la demanda doméstica ante las bajas temperaturas, no sería compensado por los recursos adicionales de la exportación.
Daniel Artana, economista jefe de la fundación FIEL, criticó el régimen de retenciones móviles para la exportación de petróleo, que desde 2020 tiene un tope del 8% para yacimientos convencionales (no afecta a los shale como Vaca Muerta). «Como los costos evolucionan a un ritmo menor que los precios en momentos de fuertes subas, no tiene mucho sentido poner un tope tan bajo», señaló. La reciente suba de esa retención (del 3,6% al 8%) no alcanzaría para cubrir los gastos por mayores subsidios al transporte público.
El informe de FIEL destaca que el gobierno tiene la opción de trasladar los mayores costos a los consumidores, pero la postergación de aumentos en el impuesto a los combustibles y la mayor mezcla de biocombustibles revelan una preocupación por moderar el impacto inflacionario. La suba escalonada del impuesto a los combustibles ya representa más del 3% de la recaudación total, consolidándose como uno de los puntales fiscales.
La situación se agravó con la restricción del suministro en estaciones de GNC. Desde el martes, Naturgy y Metrogas limitaron las ventas al «firme contratado», suspendiendo el servicio interrumpible. Esto afecta a estaciones de GNC e industrias, y ha generado pedidos de medidas urgentes por parte de cámaras del norte del país, donde la provisión de gas es más crítica.
La oposición acusa al gobierno de imprevisión y de demorar licitaciones para importar gas licuado, en particular la decisión del ministro Luis Caputo de suspender una licitación asignada a traders privados y pasarla a Enarsa. La paradoja de la falta de gas en medio del boom productivo se explica por la insuficiente infraestructura de transporte desde los yacimientos hasta los centros de consumo. Durante la crisis de 2024, la ex presidenta Cristina Kirchner acusó a Javier Milei de agravar los problemas con su ajuste en obra pública, señalando la falta de avances en las plantas compresoras de Tratayén, Salliqueló y Mercedes.
Expertos en energía recordaron que la infraestructura recibida por Milei no garantizaba abastecer toda la demanda. Calificaron la inauguración del gasoducto Kirchner en 2023 como «una puesta en escena», ya que solo permitió transportar 11 millones de metros cúbicos frente a un potencial de 40 millones. Este año, la fragilidad de la oferta en provincias norteñas, antes abastecidas por gas boliviano, quedó evidenciada. Según la Unión Industrial de Salta, las empresas enfrentan negociaciones contractuales sin definiciones claras ante la falta de infraestructura.
