La Justicia de Santa Fe decretó la quiebra de la emblemática láctea SanCor, pero mantendrá parte de su estructura operativa para proteger a los 914 empleados. Se inicia la venta de plantas y activos, con el gremio ATILRA como primer interesado en la continuidad de la marca.
La decisión de la Justicia de la provincia de Santa Fe de decretar la quiebra de la emblemática SanCor abre un horizonte incierto para quienes apuestan por la continuidad de la marca. La medida fue dictada por el juez Marcelo Gelcich, a cargo del Juzgado en lo Civil y Comercial de la 4ta. Nominación de los Tribunales de Rafaela.
El magistrado dispuso que la empresa mantendrá parte de su estructura operativa para evitar un perjuicio a los 914 empleados. También estableció que los activos de la unión de cooperativas entrarán en fase de venta. La intención inicial es encontrar comprador para las plantas que la compañía aún posee en Sunchales, Gálvez y San Guillermo (Santa Fe), y Devoto, Balnearia y La Carlota (Córdoba).
Tras la decisión judicial, el gremio ATILRA se postuló como el primer interesado en ejercer el control administrativo y operativo de la firma. Según indicaron medios de Sunchales, el núcleo del proceso de liquidación será la venta de las unidades productivas de manera conjunta o separada. Para ello, la sindicatura y la coadministración judicial deberán elaborar un pliego de condiciones que establecerá un precio base en dólares estadounidenses.
El tribunal subrayó que la venta de las plantas en funcionamiento tiene un valor significativamente mayor que la realización de maquinaria ociosa, por lo que se ordenó mantener la explotación transitoria mientras se concreta la subasta. En cuanto a la marca SanCor, la Justicia señaló que posee un alto valor de mercado y reales expectativas de venta, promoviendo su continuidad para conseguir un comprador en el corto y mediano plazo.
Para financiar los costos del proceso y obtener liquidez inmediata, se venderán activos no productivos como varios pisos y cocheras en un edificio de la calle Tacuarí, en Capital Federal, además de instalaciones y terrenos en Morteros, Brinkmann, Lehmann y Lincoln. La firma también deberá desprenderse de viviendas y otros inmuebles no vinculados directamente a la elaboración de lácteos.
La sindicatura plural tendrá funciones divididas: el síndico Ignacio Pacheco supervisará el plan de explotación y la estrategia de venta de las unidades industriales, mientras que el síndico Juan Luis Tomat se encargará de la realización de los inmuebles y participaciones societarias. El proceso de verificación de créditos para nuevos acreedores se extenderá hasta el 29 de mayo de 2026.
Héctor Ponce, secretario general de ATILRA, expresó optimismo: ‘Somos optimistas, no por una cuestión de fe, sino porque sabemos muy bien de lo que estamos hablando. Esto no es un final, sino el comienzo de una nueva etapa’. El gremio aseguró tener la capacidad intelectual y formación suficiente para gestionar una empresa láctea, sin descartar hacerse con el control en alianza con empresarios industriales.
