La licitación para designar un agente privado que gestione las importaciones de gas licuado se encuentra en un punto crítico, con ofertas muy similares y la posibilidad de que el Estado mantenga el rol de Enarsa.
La apertura de sobres para definir al agente comercializador-agregador de GNL dejó un escenario de paridad técnica y económica que mantiene en evaluación al Gobierno nacional. Este miércoles, las multinacionales Naturgy y Trafigura presentaron mejoras en sus ofertas económicas, situándose en 4,50 y 4,57 USD/MMBTU respectivamente. La mínima diferencia de siete centavos y el nivel general de precios alcanzado llevaron a las autoridades a considerar seriamente un ‘Plan B’ que siempre estuvo sobre la mesa: declarar desierto el proceso y postergar la privatización para 2027.
El objetivo inicial de transferir al sector privado la importación y comercialización de GNL para la próxima temporada invernal, función que actualmente cumple la empresa estatal Enarsa, se topó con una realidad de mercado que, en las condiciones actuales, resultaría más onerosa para el fisco. Técnicos de la Secretaría de Energía argumentan que, en el actual contexto internacional, desplazar a Enarsa implicaría convalidar costos de intermediación que el Gobierno no está dispuesto a absorber en un año de ajuste fiscal.
Paradójicamente, con las ofertas recibidas, la estructura estatal para la importación y regasificación de GNL en la terminal de Escobar se perfila como la opción menos costosa para las arcas públicas. La decisión de retroceder en la privatización no respondería únicamente a una cuestión de precios, sino también a la necesidad de garantizar el suministro sin sobresaltos en un período de alta demanda. Si se determina que la gestión privada no asegura un ahorro real, la licitación podría cerrarse sin adjudicatarios en los próximos días.
Este proceso se enmarca en la desregulación del mercado de gas establecida por la Ley Bases, que busca limitar la intervención directa del Estado en actividades que el sector privado podría realizar. La figura del ‘agregador-comercializador’ privado estaba destinada a reemplazar el rol histórico de Enarsa, asumiendo la logística, el financiamiento y los riesgos de mercado de los buques regasificadores.
El giro en la política energética local ocurre en un momento de alta volatilidad internacional. El conflicto en Medio Oriente ha impactado directamente en los precios del Gas Natural Licuado (GNL), referencia clave para las compras argentinas. El índice europeo Dutch TTF, utilizado para la planificación de adquisiciones, registró un incremento de más del 35% en pocos días, pasando de 31,9 a 43,3 dólares por tonelada, lo que complejiza aún más el escenario para un eventual operador privado.
