El mundo cultural argentino despide a una de sus figuras más versátiles. Carlos Orgambide, cineasta, guionista, crítico y promotor del cineclubismo, murió a los 96 años, según informó la asociación Directores Argentinos Cinematográficos.
Una carrera marcada por la diversidad
Nacido en Buenos Aires en 1930, Orgambide inició su camino en las telenovelas para luego explorar casi todos los oficios detrás de cámara. Fue camarógrafo, iluminador, reportero gráfico y director de fotografía, acumulando una experiencia única antes de lanzarse a la dirección.
El difícil camino al largometraje
Su ópera prima, «El hombre y su noche» (1958), nunca llegó a estrenarse en salas comerciales. Un destino similar tuvo su adaptación de «Chúmbale», obra teatral de Oscar Viale, que filmó en los años sesenta con un elenco estelar pero quedó inconclusa. La versión definitiva de esta historia llegaría al cine recién en 2002, dirigida por Aníbal Di Salvo.
Su debut oficial ante el público ocurrió en 1979 con «Queridas amigas», un relato protagonizado por Luisina Brando, Graciela Dufau y Dora Baret. A este filme le siguió «Toto Paniagua, el rey de la chatarra» (1980), basada en el popular personaje televisivo interpretado por Ricardo Espalter.
Del documental a la adaptación literaria
Orgambide nunca se limitó a un solo género. En 1983 co-dirigió «Buenos Aires Rock», un documental musical clave. Posteriormente, adaptó obras teatrales como «El acompañamiento» (1991), con guión de Carlos Gorostiza, y novelas como «La maestra normal» (1996), basada en el libro de Manuel Gálvez.
Un proyecto final sobre memoria histórica
Su última película, «La cacería» (2012), fue un proyecto que le demandó casi una década de preparación. La historia, que surgió de un episodio televisivo de «Alta comedia», aborda la búsqueda de un criminal nazi refugiado en Argentina. «Lo que más me interesó del relato es la memoria», declaró el director en su momento.
Legado familiar y artístico
Orgambide mantuvo una estrecha colaboración con su hermano mayor, el escritor Pedro Orgambide, con quien co-escribió varios guiones. En homenaje a su memoria, dirigió el documental «Orgambide por Orgambide», que reunió testimonios de destacados artistas e intelectuales.
Su trayectoria fue definida por una curiosidad insaciable. «Yo no me dejo seducir por determinados géneros. Cuando un tema me interesa procuro llevarlo a la pantalla», afirmó en una entrevista, resumiendo la filosofía que guió su extensa y multifacética carrera en el cine nacional.
