La industria operó en noviembre de 2025 al 57,7% de su capacidad instalada, una caída interanual importante si se tiene en cuenta que en el mismo mes del año pasado el índice era de 62,3%, lo que confirma la desaceleración del sector. A lo largo del año, el indicador se mantuvo entre el 55% y el 61%, sin lograr recuperar los niveles del año anterior. Así se desprende del último informe que publicó este miércoles el Indec.
La menor demanda interna y el ingreso de productos importados aparecen como factores centrales a la hora de analizar los motivos de esta contracción.
Los sectores con mejor desempeño fueron la refinación del petróleo, que alcanzó un 86,5%, seguido por las industrias metálicas básicas (73,3%) y papel y cartón (71,2%). También se ubicaron por encima del promedio los productos alimenticios y bebidas (64,2%), los productos minerales no metálicos (58,2%) y las sustancias y productos químicos (57,8%).
Del otro lado, varios rubros se ubicaron muy por debajo del nivel general: la edición e impresión llegó al 50,6%, la industria automotriz cayó al 46,3% frente al 64,7% del año anterior, los productos del tabaco se ubicaron en 44,9%, los productos de caucho y plástico en 41,0%, la metalmecánica excepto automotores en 39,9% (cuando en 2024 era 50,0%) y los textiles apenas alcanzaron el 29,2%, frente al 48,2% del año pasado.
Durante 2025 la utilización de la capacidad instalada mostró variaciones mensuales moderadas, sin superar el 61,1% registrado en septiembre. En enero se ubicó en 55%, en febrero subió a 58,6%, en marzo bajó a 54,4% y en abril volvió a crecer hasta 58,2%.
Mayo y junio se mantuvieron en torno al 58,6% y 58,8%, respectivamente, mientras que julio marcó 58,2% y agosto 59,4%. El pico del año se dio en septiembre con 61,1%, seguido por octubre con 61%, para luego retroceder en noviembre a 57,7%. Estos datos reflejan un comportamiento estable, pero sin señales de recuperación sostenida.
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La caída se explica por varios factores, dependiendo del rubro que se tome en cuenta. En el caso de la metalmecánica, por ejemplo, la principal incidencia negativa se dio en la fabricación de aparatos de uso doméstico, que retrocedió un 39,7% interanual, afectada por la menor demanda local y la competencia de productos importados. La industria automotriz también mostró un fuerte retroceso, vinculado a la menor cantidad de unidades fabricadas por las terminales.
En el caso de los productos alimenticios y bebidas, la baja se relaciona con una menor elaboración de bebidas y una disminución en la producción de carne vacuna. Según datos sectoriales, las ventas de gaseosas, aguas y jugos cayeron un 7,5% interanual, mientras que la producción de carne vacuna retrocedió un 6,6%.
El sector textil sufrió una de las peores contracciones: la fabricación de tejidos y el acabado de productos textiles disminuyó un 43,9%, y la producción de hilados de algodón cayó un 37,1% respecto al mismo mes del año anterior. Por último, los productos de caucho y plástico también se vieron afectados, con una baja del 8,8% en manufacturas de plástico y del 34% en neumáticos.
Expectativas para 2026
Las proyecciones de distintos analistas para este año son moderadas y dependen de la evolución del contexto macroeconómico. Los especialistas anticipan que la industria podría mostrar una leve recuperación en la segunda mitad del año, impulsada por una eventual mejora en el consumo interno y la estabilización cambiaria.
Sin embargo, persisten riesgos vinculados a la continuidad de la apertura importadora, la falta de financiamiento para inversión productiva y la incertidumbre sobre costos energéticos. Sectores como automotriz y metalmecánica seguirán condicionados por la demanda local, mientras que alimentos y bebidas podrían estabilizarse si se recupera el poder adquisitivo.
En este marco, la refinación de petróleo y las industrias básicas se perfilan como los pilares para sostener la actividad, aunque difícilmente alcancen para revertir la tendencia general en el corto plazo.
