Lautaro Martínez pegó el primer grito de 2024: gran definición para poner arriba al Inter sobre Verona

Lautaro Martínez abrió su 2024 a puro gol, como es costumbre. En su primer partido del año tardó apenas 12 minutos en volver a gritar. Fue para poner el 1-0 parcial del Inter en San Siro sobre Hellas Verona, por la fecha 19 de la Serie A, en un partido que tuvo un final cargado de emociones y en el que el local se impuso por 2-1.

El Toro es el máximo goleador del campeonato italiano con 16 gritos (apenas uno de penal) en 17 partidos -tiene dos tantos más en seis encuentros por Champios- y está muy lejos de su escolta, el italiano Domenico Berardi, delantero del Sassuolo, que acumula 9 conquistas (5 desde los doce pasos).

No se había cumplido el primer cuarto de hora cuando Marcus Thuram aguantó de espaldas y descargó para Henrikh Mkhitaryan, que habilitó a Lautaro. Y en el área, el Toro es letal: control con la derecha y definición al primer palo con los cordones del botín para abrir el marcador.

Con esta conquista, además, Martínez ya tiene 120 goles con la camiseta del Inter y es el décimo máximo goleador de la historia del club. Quedó a solo tres gritos de Christian Vieri y a cuatro de Mauro Icardi.

Y pudo sumar otro tanto el delantero nacido en Bahía Blanca cuando en el inicio del segundo tiempo impulsó el balón a la red, pero el gol no fue convalidado por una posición adelantada (fue chequeada en el VAR) de Francesco Acerbi.

El que acertó fue Marco Baroni, el entrenador del Hellas Verona, que a los 72 minutos mandó a la cancha al francés Thomas Henry y dos minutos después el delantero le puso la rodilla a un centro desde la derecha para instalar el 1-1. Silencio en San Siro.

Simone Inzaghi también tuvo que mover el banco y puso a Davide Frattesi y a Alexis Sánchez. Inter fue en busca del triunfo. Y en tiempo de descuento, Frattesi capturó un rebote del arquero Lorenzo Montipò y clavó el 2-1 para desatar un festejo descontrolado que terminó con el futbolista de Inter -casi- en calzoncillos colgado del alambrado.

La jugada decisiva del partido ocurrió a los 93 minutos. Pero todavía quedaba más. A los 95, el Verona envió a su arquero a buscar un centro para un empate heorico. No lo consiguió y salió una contra que comandó Nicoló Barella que intentó habilitar al chileno Sánchez, pero el pase no fue bueno y le permitió a un defensor recuperarse. Inter se perdía el tercero con el arco desprotegido.

Sin embargo, Michael Fabbri, el árbitro del partido, recibió un llamado desde el VAR: se acercó al monitor y observó que Matteo Darmian le había pegado en el pie a un rival en el afán de rechazar el balón. Penal. El que tomó carrera fue Henry, pero ejecutó pésimo y el balón se estrelló en el palo para desahogo de todo Inter que celebró un triunfo con mucho sufrimiento para estirar a cinco puntos su ventaja en la cima sobre Juventus.

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