Marcha piquetera y recorte de planes: cómo funciona el sistema de reconocimiento facial

El Gobierno va con todo, o dice que va con todo, contra los piqueteros. «El que corta no cobra», fue la promesa de Javier Milei en su discurso de asunción como presidente. La semana pasada la ministra de Seguridad Patricia Bullrich dio a conocer el nuevo protocolo para cortes de calle y manifestaciones. Este martes, anunciaron que van a usar un sistema de reconocimiento facial para identificar a los manifestantes y sacarles los planes sociales.

En nuestro país hay, a grandes rasgos, tres sistemas de reconocimiento facial funcionan en distintos ámbitos y con distintos objetivos. Uno es el que se empezó a usar en 2018 en las canchas del fútbol argentino como parte del programa Tribuna Segura 2.0. Lo lanzó justamente Bullrich durante su primera gestión como ministra de Seguridad. El objetivo es impedir el ingreso de personas con pedido de captura o antecedentes por violencia en eventos deportivos.

El otro es el sistema de reconocimiento de prófugos y personas desaparecidas que empezó a implementarse en las terminales de transporte público en 2019. Tenía como objetivo la detección de personas buscadas por la Justicia y fue implementado junto a la Ciudad de Buenos Aires.

Luego la Policía de la Ciudad amplió esa red a las casi 7.000 cámaras instaladas en los puntos neurálgicos de la vía pública y principales estaciones y nodos de la red de subtes. Pero está suspendido desde 2022 por un fallo del juez Roberto Gallardo que argumentó posibles acciones de espionaje. Más tarde la jueza Elena Amanda Liberatori lo declaró inconstitucional.

La tercera variante es la que usan las fuerzas de seguridad u otras ciudades, como Rosario, en la búsqueda de sospechosos. Por ejemplo, la Policía Federal, recopila imágenes de sospechosos durante una investigación y luego cruza esos datos con la base del Renaper para obtener identidades. En Rosario, este año empezó a funcionar un programa que obtiene datos biométricos en distintos puntos de la Ciudad y quedan a disposición de la Justicia para usarlos en causas narco.

Los tres sistemas funcionan de una manera similar. Primero es necesaria una cámara de video de alta resolución que puede estar o no conectada a Internet. Si está conectada, la detección de una cara se puede hacer en vivo. Si no, simplemente se pueden grabar imágenes y realizar el cotejo después.

Para hacer la identificación de caras es necesario un software. El programa es el que va a reconocer qué imagen corresponde al rostro de una persona y se va a concentrar sobre esa figura. De allí obtiene datos biométricos que, para ponerles nombre y apellido, deberá compararlos con los de una base de datos. Esa base de datos puede ser el Registro Nacional de las Personas (Renaper) o el sistema de Consulta Nacional de Rebeldías y Capturas (Conarc), el que usaba la Ciudad de Buenos Aires para buscar prófugos y que en 2019 contaba con más de 40 mil personas en la lista.

Entonces surge una de las tantas preguntas. ¿Qué sistema va a utilizar el Gobierno para saber si un manifestante cobra un plan social? El Renaper por sí solo no ofrece esa información. La Anses, que sí utiliza la validación de identidad a través de la foto para algunos trámites, hasta ahora no participó de un programa de reconocimiento facial. De eso todavía no hay precisiones.

Ante la consulta de Clarín, el Ministerio de Seguridad de la Nación tampoco quiso dar detalles de cómo llevarán adelante el operativo de detección de caras. Hay un dato no menor: el de la Policía de la Ciudad está suspendido. En el Gobierno porteño son escépticos: «Si a nosotros no nos dejan encontrar prófugos, es raro que a ellos los dejen buscar beneficiarios de planes», arriesgan. Encima el fallo que lo declara inconstitucional en la Ciudad sienta jurisprudencia.

Entonces, sin las cámaras del Gobierno porteño, la posibilidad que surge es la de montar cámaras en los patrulleros de las fuerzas federales que puedan participar del operativo. O cámaras móviles utilizadas por policías ¿federales?

De la corta experiencia que hay en Argentina con los sistemas de reconocimiento facial se abre otra duda: durante la pandemia y antes del fallo de Gallardo la Ciudad tuvo que suspender el sistema de reconocimiento facial porque el programa se volvía loco con los barbijos. No paraba de tirar errores y no podía identificar a nadie. ¿Cómo van a identificar y quitarles el plan a los piqueteros que van a las marchas con la cara tapada?

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