El dólar soja cambió las expectativas de devaluación del Gobierno

Durante el pasado domingo 4 de septiembre el ministro de economía, Sergio Massa, anunciaba la creación de un nuevo tipo de cambio para los productores que liquidaran la cosecha de soja, superior al dólar oficial que se estaba pagando por la exportación de granos. A partir de la medida, el precio de la tonelada que…

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Durante el pasado domingo 4 de septiembre el ministro de economía, Sergio Massa, anunciaba la creación de un nuevo tipo de cambio para los productores que liquidaran la cosecha de soja, superior al dólar oficial que se estaba pagando por la exportación de granos.

A partir de la medida, el precio de la tonelada que había cerrado en los mercados de cereales locales el día viernes a $53.000 pasaría a más de $70.000.

Esto implicaba un aumento del 32%, llevando a la divisa norteamericana a un valor de $200 para los productores agropecuarios. La medida tuvo una fuerte aceptación por parte de este sector productivo, hasta llegar al punto en que, por la cantidad de granos liquidados, el precio de la soja en el mercado de Chicago durante el martes 6 de septiembre retrocedió US$ 7,50 como consecuencia del aumento de la oferta de la producción argentina.

A partir de esta medida se abre el interrogante del futuro de la política monetaria y las próximas medidas que podría tomar el gobierno con relación a la cotización de la divisa norteamericana y el cepo cambiario.

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Sin dudas, una de las principales trabas económicas a la hora de relajar las restricciones sobre el tipo de cambio oficial y sobre la posibilidad de poder acortar la brecha cambiaria, es la cantidad de contratos de dólar futuro abiertos por la autoridad monetaria.

En relación a esto, para el mes de julio el BCRA había tenido que realizar una fuerte intervención a partir de la apertura de contratos de dólar futuro, producto de la volatilidad alcanzada en los mercados con los cambios realizados en el Ministerio de Economía.

Incertidumbre

La salida de Martin Guzmán y la posterior entrada de Batakis había provocado un escenario de suba de la incertidumbre que la autoridad monetaria decidió aminorar a partir de la intervención en los mercados a término. Así, la totalidad de posiciones abiertas por el BCRA ascendió durante ese mes a más de US$ 7.000 millones.

La posterior estabilidad con la llegada de Massa a la cartera de Economía permitió la posibilidad de dejar vencer parte de los contratos, algo que llevó a que en la cartera de la autoridad monetaria los contratos en corto ascendieran a US$ 6.250 millones.

Sin embargo, y a pesar de la disminución de estos instrumentos, la fuerte presión que los mismos generan a los pasivos del BCRA hace impensada una devaluación en el corto plazo, y así lo entendieron los mercados.

BCRA.

La medida abre la puerta a que se pueda producir un cambio en la política monetaria del gobierno de Alberto Fernández, en tanto que los desequilibrios que genera la brecha cambiaria en la economía real son cada vez más difíciles de sostener.

Uno de los indicadores de esta tendencia es la variación de los precios de los distintos vencimientos de los contratos de dólar futuro en el mercado a término de Rosario. Cuando analizamos los valores actuales con respecto a los cierres del mes de agosto, podemos encontrar dos tendencias bien marcadas.

En primer lugar, vemos un descenso en los dos primeros vencimientos correspondientes a los meses de septiembre y octubre. Esto nos habla de que el anuncio del ministerio de economía podría haber disminuido las expectativas de devaluación en el corto plazo por una serie de factores.

En segundo lugar, el ingreso de una gran cantidad de dólares producto del aumento de la liquidación de oleaginosas en un contexto mucho más favorable para el productor agropecuario. Por otro lado, la medida del gobierno genera un corrimiento de las expectativas, en tanto que al no existir un tipo de cambio unificado, los productores podrían esperar la liquidación de futuras cosechas, a que el gobierno promueva la creación de un nuevo tipo de cambio que finalmente cierre las demandas de estos sectores.

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En caso de darse este devenir de los sucesos, esto no haría más que agregar incertidumbre en relación al precio de un dólar que, lejos de tener un valor único, continúa generando más y más abanicos de posibilidades.

En tercer lugar, y relacionado con este aumento del poder de fuego de la autoridad monetaria, la capacidad de usar estos dólares para mantener la brecha cambiaria en tanto el BCRA puede disminuir su exposición producto de las posiciones abiertas que aún mantiene.

Sin embargo, y en la medida que avanzamos en los subsiguientes vencimientos, podemos ver un aumento de los precios operados respecto a los valores del mes anterior. Esto hace pensar que el mercado prevé una posible devaluación del tipo de cambio en tanto los pasivos del BCRA se vean menos comprometidos a futuro conforme las posiciones vendedoras de la autoridad monetaria se vayan cerrando.

Pedidos contratos de futuros de dólar. 

En vista de esto, el dato de inflación del 7% mensual no hace más que agregar más presiones al precio oficial de la divisa norteamericana que no guarda correlación con el ritmo de suba del IPC. El golpe del dato de la inflación hizo que en los mercados bursátiles el dólar MEP cotizara por sobre los $289 en la plaza local.

Pasivos del Banco Central

Si se cumpliera el supuesto de que la totalidad de los contratos abiertos por parte del BCRA fuesen en el plazo más corto y tomamos como precio de referencia el valor del dólar bursátil, podemos hacer una estimación de cómo se podrían incrementar los pasivos del Banco Central.

Tomando en cuenta que el precio de los contratos de septiembre cerró el día 14/09 en $147.89 y que la totalidad de contratos abiertos por parte de la autoridad monetaria ascienden a US$ 6.250 millones, una liberación del tipo de cambio que lleve el precio del dólar a los valores que se negocian en la bolsa, implicaría un desembolso de $917.215 millones.

Si bien la medida tiene el potencial de aumentar las exportaciones y dotar de reservas al BCRA, su potencial y verdadero impacto positivo sobre los sectores productivos se podrá observar en tanto este precio pueda extenderse a otros sectores exportadores, así como también la discontinuidad de la financiación de un tipo de cambio de cambio oficial para los sectores importadores.

Ignacio Zorzoli es Director de Finanzas del Centro de Estudios Económicos Argentina XXI (CEEAXXI)

LM / ED

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