Hace 44 años años, Alfredo Astiz secuestraba a las monjas francesas y a las primeras Madres de Plaza de Mayo

El 8 de diciembre de 1977, represores de la Armada, entre los que se encontraba Alfredo Astiz, secuestró a las representantes de Madres de Plaza de Mayo Mary Ponce de Bianco y Esther Ballestrino de Careaga, la monja francesa Alice Domon y siete personas más que se reunían habitualmente en la Iglesia de la Santa…

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El 8 de diciembre de 1977, represores de la Armada, entre los que se encontraba Alfredo Astiz, secuestró a las representantes de Madres de Plaza de Mayo Mary Ponce de Bianco y Esther Ballestrino de Careaga, la monja francesa Alice Domon y siete personas más que se reunían habitualmente en la Iglesia de la Santa Cruz, en Buenos Aires, en uno de los hechos más siniestros de la dictadura.

A 44 años de aquel hecho, el presidente Alberto Fernández encabezará este miércoles, a las 19.30, un homenaje a las 12 personas secuestradas en diciembre de 1977 y que incluyó también a la fundadora de las Madres, Azucena Villaflor, y a la monja Leonie Duquet.

El acto se realizará en la esquina de Estados Unidos y Urquiza, frente al Solar de la Memoria de la Iglesia de la Santa Cruz, bajo el lema “Pisamos las calles nuevamente para recuperar la Patria Igualitaria, Libre y Soberana por la que lucharon nuestras y nuestros 30000. Memoria, Verdad y Justicia”, informaron los organizadores del encuentro.

Ante testigos, el grupo de tareas 332 de la Armada secuestró ese 8 de diciembre de 1977 a las Madres de Plaza de Mayo Esther Careaga y María Bianco, a la monja francesa Alice Domon, Angela Auad, Patricia Oviedo, Raquel Bulit y Gabriel Horane, y como parte del mismo operativo también capturó esa mañana a Remo Berardo y por la tarde a Julio Fondovila y Horacio Elbert.

Dos días después, el 10 de diciembre de 1977, fueron secuestradas la monja francesa Leonie Duquet y la fundadora de Madres de Plaza de Mayo, Azucena Villaflor de De Vincenti.

La iglesia de la Santa Cruz, anclada en el barrio porteño de San Cristóbal, fue durante los años más trágicos de la dictadura un lugar de encuentro de las familias de desaparecidos. Allí se coordinaban las acciones para denunciar lo que ocurría en el país.

Justamente a raíz de que los miembros de la institución desplegaron un apoyo activo a familiares de personas detenidas-desaparecidas y organismos de derechos humanos durante el proceso militar, la iglesia fue reconocida como sitio de la memoria y declarada monumento nacional precisamente por un decreto de Cristina Kirchner en 2008.

Desde esa misma iglesia, el 8 de diciembre de 1977, cuando terminaban una reunión para organizar una colecta de dinero para publicar una solicitada con los nombres de los detenidos-desaparecidos durante los primeros dos años de la dictadura, en sintonía con la conmemoración de los 29 años de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, fueron secuestradas las Madres de Plaza de Mayo Esther Ballestrino de Careaga y María Eugenia Ponce de Bianco, la monja francesa Alice Domon, y los militantes Ángela Auad, Gabriel Horane, Raquel Bulit y Patricia Oviedo.

Dos días después se producía el secuestro de Azucena Villaflor justo cuando llegaba al kiosco para comprar el diario La Nación y ver la solicitada, la primera contra la dictadura de Rafael Videla. Pero Azucena no llegó a comprar el diario porque fue capturada por los represores de la Armada. En paralelo era secuestrada la monja Leonie Duquet, de 61 años, que llevaba sus hábitos y su cruz colgada en el cuello.

Está demostrado que las víctimas fueron marcadas y entregadas por Astiz, quien usó el alias de”Gustavo Niño” y se hizo pasar por hermano de un desaparecido.

Los secuestrados fueron nombrados por los represores como el “grupo de la Iglesia de la Santa Cruz” y llevados al centro clandestino de detención de la ESMA, donde fueron torturados y arrojados vivos al mar. Posteriormente cinco cuerpos fueron encontrados en las costas de San Bernardo y Santa Teresita entre diciembre de 1977 y enero de 1978, y sepultados como NN en el cementerio de General Lavalle.

Esos restos fueron identificados y recuperados en el 2005 por el Equipo Argentino de Antropología Forense y pertenecían a las monjas francesas Alice Domon y Leonie Duquet y las Madres de Plaza de Mayo Azucena Villaflor, Esther Careaga y María Bianco.

El paso de las monjas por la Escuela de Mecánica de la Armada está documentado por numerosos testimonios de sobrevivientes de ese centro clandestino de detención.

Debido a la impunidad que gozaba Astiz por la falta de condena de la justicia argentina, Francia lo juzgó en ausencia en 1990 condenándolo a prisión perpetua, por el secuestro y el asesinato de Alice Domon y Leonie Duquet, cuyos familiares fueron representados por Sophie Thonon. A partir de ese fallo Astiz nunca más pudo salir de la Argentina pues sería inmediatamente detenido y enviado a Francia para cumplir su condena.

En octubre de 2011, en el marco del primer juicio por los crímenes cometidos en la ESMA, Astiz fue condenado junto a otros represores a cadena perpetua e inhabilitación absoluta y perpetua. En 2014 la Cámara Federal de Casación Penal confirmó la pena a prisión perpetua por los crímenes de lesa humanidad y en noviembre del 2017 fue condenado nuevamente a cadena perpetua en el juicio ESMA III.​​

GRB

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